Pues precisamente por eso, y ya te hablo por propia esperiencia. El mismo día de mi boda fuí a comprarme la liga que se me había olvidado, y después fuí a peinarme a la peluquería donde por entonces trabajaba, y fué un alivio, ya que allí al haber más personas, hablas, te vas a tomar un café, y olvidas un poco esos nervios. Como tengas familia en casa, ya ni te cuento, todos quiern ir a al ducha a la vez, puertas cerradas por aquí, uno que no encuentra algo, buf ! un extrés.
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